Regulación emocional: aprender a sostener lo que sentimos
Regular no es controlar ni apagar lo que sientes. Es encontrar formas de acompañar tus emociones para que quepan sin desbordarte.
«Quiero aprender a controlar mis emociones». Es una frase que escucho a menudo, y suele venir de un lugar de agotamiento muy legítimo. Pero la palabra «controlar» a veces nos lleva por un camino que no ayuda: el de intentar que ciertas emociones no existan.
Regular es otra cosa. Es poder sentir lo que sientes sin que te arrastre, y sin tener que anestesiarlo. Es ampliar la ventana en la que las emociones caben y se pueden atravesar.
Las emociones no son el problema
La tristeza, el miedo, el enfado o la vergüenza no son errores. Son formas que tiene la mente y el cuerpo de informarte de algo: de una pérdida, de una amenaza, de un límite que se ha cruzado, de una necesidad.
Cuando las tratamos como enemigas y las empujamos hacia abajo, no desaparecen: se acumulan y buscan otras salidas. Regular empieza por dejar de pelear con lo que sientes.
Una emoción sostenida y comprendida dura menos que una emoción negada.
Qué ayuda a regular
- Reconocer y nombrar. «Esto que noto es enfado», «esto es miedo». Poner nombre baja un poco la intensidad.
- Darle espacio al cuerpo. Respirar más lento, moverte, salir a caminar. El cuerpo es la vía más directa para acompañar una emoción intensa.
- Preguntar qué necesita. Detrás de casi toda emoción difícil hay una necesidad: descanso, cuidado, un límite, compañía.
- No decidir en plena ola. Cuando la emoción está en su punto más alto no es el momento de tomar decisiones importantes ni de creerte todo lo que piensas.
- Buscar vínculos seguros. Regulamos mejor en compañía de alguien que nos transmite calma.
Cuándo acompañarte en terapia
Si sientes que las emociones te desbordan con facilidad, que oscilas entre sentirlo todo y no sentir nada, o que tu forma de calmarte te está haciendo daño, la terapia puede ser un lugar donde aprender, sin prisa, a sostener lo que sientes de una manera más amable.
Lo hacemos a tu ritmo y sin juicio.